
Vallas: ¿publicidad o caos visual?
Vallas, Pancartas, Chupetas y hasta instalaciones publicitarias rodantes, son parte de lo que nuestras ciudades desarrollan de forma natural en el proceso de mercadeo urbano en este nuevo milenio. Como si la imagen de la geisha en el inmenso edificio de Blade Runer fuese algo inevitable, el creciente proceso de caos visual, deforma la percepción de edificios y constituye parte de una babilonia. Esa misma que la contracultura urbana de los grafiteros, aciertan en contraponer argumentando una respuesta crítica y reconocible por parte de las autoridades que definen las políticas urbanas sobre lo que se ve y no se ve en nuestras ciudades.
Cualquier alcaldía del área metropolitana es victima de los grafiteros así como lo es de las chupetas publicitarias, las cuales degradan las aceras y hacen imposible circular entre tanto obstáculo. Sin embargo este proceso de mercadeo urbano, ha accedido a un nivel de domesticación que algunas ciudades del mundo han logrado hasta definir zonas ó distritos comerciales donde se permiten vallas de gran formato. El cruce de la calle 42 con Broadway en Manhattan, Nueva York, EEUU, es tradicionalmente el ejemplo más significativo de esta tendencia, constituyéndose en una verdadera atracción turística, mientras la comunidad de Harlem, al norte de Manhattan, ha utilizado las vallas para proyectos comunitarios con el apoyo de la empresa privada.
Durante una época, para Caracas, lo fue La Plaza Venezuela, con las vallas publicitarias más grandes de la capital, lo cual definió la identidad de la Torre Polar con el Logo de la empresa que le dio su origen y nombre, y más recientemente la famosa valla de Cerveza Regional sobre el Edificio El Mundo, que le dio el nombre de El trasero de El Mundo. Lamentablemente ahora, igual que los grafitis, las mega-vallas publicitarias y el caos visual consiguiente ha invadido casi por completo edificios y se distribuyen en toda la ciudad como lo son: El Centro profesional del Este en Bello Monte, Centro Comercial Paseo Las Mercedes, el edificio de Xerox y más recientemente el Centro Comercial San Ignacio, premio internacional de arquitectura latinoamericana Mies Van Der Rohe de 1998, convertido hoy en un parque temático de mega vallas.
En los años 60, la dinámica del espectáculo, base del proceso de mercadeo urbano era parte de las protestas y las consideraciones de un conjunto de idealistas denominados Situacionistas Internacionales los cuales comenzaron por definir al urbanismo como una maquinaria publicitaria en nada distinta a las leyes que gobiernan los anuncios de la Coca-Cola. En nuestro contexto, el escritor José Ignacio Cabrujas, definió a Caracas como una ciudad sumergida en la cultura del mientras tanto y por si acaso lo cual ciertamente la hace vulnerable al proceso del mercadeo urbano y del espectáculo.
En la raíz de nuestras ciudades subyacen, culturalmente, las mismas cualidades que las hacen temporal y permanente, espectacular y aburrida, universal y local. Buscar una formula, una receta ó por lo menos un conjunto aceptable de recomendaciones, al estilo de Kevin Lynch en La imagen de la ciudad, comienza por hacer visible tanto a grafiteros como a empresas publicitarias, que el sustrato de su espectáculo la ciudad nos pertenece a todos y que su regulación por parte de las autoridades, es un imperativo que exigimos sobre todo cuando se habla de nuevos gobiernos locales a ser elegidos.
por Arq. Luis Fornez
PD. Se a comentado de siempre de los GRANDES NEGOCIOS ENTRE LA PUBLICIDAD y PODER.
Con una gran cantidad de edificios construídos durante los 70 y comienzo de los 80 que requieren de ingentes inversiones por parte de sus respectivos condominios para poder hacerles mantenimiento mayor – remozar fachadas, areas comunes, intalación de ascensores nuevos– es comprensible, más no perdonable, que cada vez más veamos como crece el número de megavallas y otros perendengues que se ocupan de tapar el cierlo de la ciudad, de eliminar en lo posible el disfrute de la arquitectura y del paisaje.
Es evidente que a los peatones este tipo de cosas no les importan y que obviamente muchos condominios no piensan dos veces a la hora de aceptar vallas, celdas celulares terríblemente montadas y otros agregados. Es por ello que las alcaldías y gobernaciones deben ocuparse de ser más vigilantes al respecto del patrimonio urbano.
Caracas es una de las ciudades con mayor contaminación visual que conozco, es deplorable ver la serie de fotos que acompañan este artículo.
El vallero vengador...
De los comites creados en Caracas solo salen bailantas, verbenas y elefantes..!
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