Colegio de Arquitectos de Venezuela
Espacios para la ciudadanía
Foto:Marlobrando

Sobre el "Deficit Habitacional"

Quiero recordar que desde hace más de treinta años he sostenido, en decenas de artículos, libros, escritos de prensa, declaraciones, entrevistas, clases, y conversaciones con amigos, colegas y alumnos, que el llamado “déficit habitacional” es un indicador inútil.

Una cifra inventada que no ayuda a resolver nada, sino a que gobernantes, periodistas, promotores y constructores propongan o comenten metas de construcción de viviendas, que tampoco obedecen a ningún estudio y que, por supuesto, no se llegan a cumplir. De hecho nunca, léase bien, nunca se han cumplido. El colmo ahora, ha sido la información de la semana pasada, en el Informe Anual de Provea, que señala que el déficit habitacional de Venezuela es de tres millones de viviendas.

Los funcionarios del gobierno hablan del tal déficit como si fuera un fenómeno natural… Lo cierto es que la carencia de alojamiento apropiado y de calidad de vida urbana, sólo es atribuible a las malas políticas públicas y a la ausencia de políticas sostenibles, al abandono del cuido, renovación y mantenimiento de las ciudades; y a la desaparición de la planificación urbana y formulación, ejecución y cumplimiento efectivo de programas de largo plazo. Y nada de esto es nuevo.

El verdadero déficit es el déficit de construcción de viviendas de los gobiernos, especialmente del gobierno actual, que sólo ha permitido la construcción de unas 350.000 viviendas en 12 años, es decir menos de 1 vivienda por cada mil habitantes, cuando el solo crecimiento de los nuevos hogares es de alrededor de 4 por cada mil habitantes.

Si el actual régimen hubiese seguido, al menos, la tendencia, que tampoco era satisfactoria, de los 40 años de democracia, debería haber construido en estos últimos 12 años más de un millón doscientas mil viviendas; y en estos momentos tendríamos disponibles, en construcción y terminándose, unas 150,000 viviendas. Otra sería la situación de los más de 100.000 damnificados, que podrían acceder a una vivienda definitiva en pocos meses o semanas. Por lo contrario, lamentable y dolorosamente, los nuevos damnificados pasarán largos meses y años de ruleteo por cualquier tipo de improvisados “refugios”. Los gritos, exabruptos y órdenes de Chávez, vociferados en “cadena nacional”, no van a resolver este problema, que no es de deseos o acciones desesperadas e improvisadas, sino de voluntad, competencia y tiempo para hacer bien las cosas.

La conclusión es que del déficit del que hay que hablar y comentar repetidamente, es del déficit de 850.000 viviendas (o más), no construidas o promovidas por el gobierno en estos doce años, máxime cuando ha despilfarrado unos 900.000 millones de dolares del ingreso petrolero. Ese es el verdadero déficit: un déficit por omisión. La ineficiencia, incompetencia y corrupción gubernamental sólo sirve para que este déficit siga creciendo.


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