Colegio de Arquitectos de Venezuela
Vista de La Carlota
Foto:Manuel Ernesto Silva

Con La Carlota otra vez Chacao mete la pata

Uno como que quiere defenderlos pero ellos no se dejan...

Caray, en estos momentos de incertidumbre respecto a lo municipal y parroquial  en los que uno no sabe si el asunto de la basura lo va arreglar la Alcaldía o el señor Pedro que además es el zapatero del barrio o si debo pedir mi Carta de Soltería a la Junta Parroquial, la Alcaldía o en la casa de Ñá Teresa que, completamente “ad honorem”, ahora tendrá su sala llena de un montón de cajas con muchos libros... estos personajes que hasta ahora han fungido como alcaldes, electos por el pueblo, nosotros, y que además  deben seguir siendo nuestros “representantes”  se vuelven locos y se dedican a atacar a quienes han sido sus fieles compañeros de lucha democrática.

Chacao vuelve a meter la pata...

Hemos oído con estupor cómo, sin vergüenza alguna, el señor Emilio Graterón ha manifestado de manera oral y escrita su “nueva” propuesta para solucionar el déficit habitacional en ¿Chacao?

¡Construcciones habitacionales en La Carlota!

En primer lugar no es SU propuesta.

Esta insensatez la cometió Leopoldo López cuando ocupaba el mismo cargo en los pasados años recientes. Ante ese alcalde acudimos representantes de los vecinos y de la academia, miembros de Consejos Comunales cercanos a La Carlota y otros de mas lejitos; miembros de la Mesa Profesional Caracas y de la Fao; Representantes de las Escuelas de Biología  y Botánica de la las universidades, arquitectos y planificadores, venezolanos y punto!  y creímos... ¡ingenuos nosotros!... que en aquel momento nuestro clamor, súper razonado, fue atendido, escuchado y RECHAZADO el proyecto.
Ahora de nuevo nos sale este alcalde nuevo con la propuesta vieja.

Este alcalde no sabe que la labor de hormiguita de los vecinos en DEFENSA de sus espacios logró que se convirtiera en un remolino  lo que comenzó con una pequeña pancarta de uno de los tantos nuevos ministerios de este régimen.

Este alcalde no sabe que la labor tesonera de los vecinos de Chuao y sus zonas  aledañas en unión con la gente de La Pastora, la Urbina, Hoyo de la Puerta y La Floresta; de Catia y de Macaracuay y hasta de La Lagunita Country Club están de acuerdo con la idea del Parque Verde en ese espacio de la ciudad.

Este alcalde no sabe que todos los estudios concuerdan que la eliminación de este pulmón de aire fresco para la ciudad traería consecuencias catastróficas para el futuro de la ciudad y hasta el Ministerio de Ciencia y Tecnología, primer impulsador de las órdenes presidenciales, coincide con esta opinión.

Este alcalde no sabe que por la asertiva actuación mancomunada de abogados y vecinos se logró desenmascarar la verdadera intención del gobierno  y hacer pública toda la estrategia de convertir al aeropuerto La Carlota en un perfecto ghetto para los militares mas cercanos al ejecutivo.

Este alcalde no sabe que la fuerza de la razón llevo al alto mando gubernamental a declinar la construcción de los “edificios habitacionales”.

No se trata de caprichos ni de ansias burguesas el no querer permitir esta locura. Se trata de preservar algo más que una pista de aterrizaje,  se trata del futuro de siguientes generaciones.

Yo podría explicarle,  si este señor tuviese la voluntad de escuchar, que desde las primeras de cambio este espacio fue cedido  a la ciudad como parte del Parque del Este y que debido a la construcción de la Autopista del Este estos pedazos fueron separados brutalmente, algo así como de la madre el hijo recién nacido. También me gustaría explicarle que esta condición no ha sido cambiada hasta el día de hoy.

Me gustaría contarle que el aeropuerto La Carlota fue creado de manera accidental, como muchas cosas que sucedían en los mediados del siglo pasado, por la urgencia de los petroleros norteamericanos que vivían en Las Mercedes de trasladarse hacia la fuente de trabajo que bien podía ser Lagunillas, El Tigre o Tía Juana, que fue construido con capital privado y  que luego fue convertido en aeropuerto militar, algo así como para que el dictador del momento se sintiera que tenía las manos metidas en todo lo que acontecía en el país.

Yo podría decirle al improvisado alcalde que la temperatura de la ciudad y su notable claridad en el ambiente a pesar del furibundo tráfico súper reconocido mundialmente se debe al Abra de Barlovento que no es más que la corriente de aire que sale todos los días desde ese pueblito mirandino y que, de este a oeste,  con regularidad suiza limpia toda la suciedad que hemos dejado los caraqueños en esta ciudad en el día anterior. Si sabrá que si construimos edificios esa corriente se frenaría y se desviaría sin seguir su curso centenario? ¿En qué se convertiría nuestra ciudad?

Yo, si él quisiera,  podría enviarle todos los estudios de Salud, de Infraestructura, de los biólogos y planificadores que indican que sin querer apabullar al progreso esta locura de construir en este espacio podría degenerar hasta la salud, precaria por las causas ya conocidas, de todos los caraqueños. Virus y bacterias crecerían sin freno y los hospitales, que no tiene Chacao, serían el hogar permanente de nuestros ciudadanos.

Ahora yo le podría preguntar a este alcalde nuevo que, si las construcciones son para Chacao que no para Caracas, puede ese municipio ofrecerle soluciones laborales a estas siete mil... ¿o son once mil?... familias chacuaenses? ¿Colegios? ¿Automercados? ¿Iglesias?¿ Recreación?

¿Cuál recreación si le está robando uno de los espacios destinados para la diversión sana que se merecen?

No se si su nueva-vieja idea,  en comunión con el régimen,  es de crear un ghetto  pero esta vez para los incautos que sólo contribuirán con sus dineros a pagar los impuestos en un municipio que nada tiene que ofrecer y que quisiéramos defender...

¿Podría ofrecerles la generación de su propia adquisición de aguas blancas y electricidad? ¿ Como desecharían las aguas negras estas miles de miles de familias en ese espacio no preparado para esa cantidad de “soluciones habitacionales”?

¿Si podría ofrecerles una buena red de transporte público  aéreo porque no habría otra manera viable de salir de allí?

¿Si sabrá este alcalde que los caraqueños, los venezolanos todos,  se suman día a día en las firmas  para solicitar el referéndum con el cual exigimos se decrete de manera final la preservación de La Carlota? ¿Será capaz de pararse frente  a las cámaras y decirle al pueblo, nosotros, que se va con todas las armas aún a pesar de la voluntad popular?

Caracas no nace ni muere en Chacao, señor Alcalde!

Caracas merece algo más que la improvisada actuación de un improvisado alcalde.

Caracas está consciente que a pesar de los políticos defenderemos nuestros espacios siempre.

Con La Carlota otra vez Chacao mete la pata, señor Alcalde.

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