Colegio de Arquitectos de Venezuela
Una secuencia variada de espacios interiores pasar por encima del parque peatonal High Line.
Foto:Michael Falco

Nostalgia envuelta en acero

La arquitectura es una profesión sumamente lenta. El dominio de todos los elementos que intervienen en el diseño de un edificio - escala y contexto, materiales y forma que son la estructura necesaria para sostener la construcción - lleva toda una vida. Y los clientes invirtiendo millones de dólares en un proyecto tienden a sentirse más seguro cerca de alguien con algo de canas aleredor de las obras.

Sin embargo, teniendo en cuenta todo eso, el ritmo de la carrera de Neil Denari parece muy lento. Este arquitecto, nacido en Texas, quien fundó su empresa en 1988, ha sido una figura prominente en los círculos arquitectónicos desde finales de la década de 1990, cuando era director del Instituto de Arquitectura del Sur de California, una escuela fuera de lo común que era un centro de experimentación. Desde entonces, a pesar de que se ha mantenido como un destacado académico – quien además ahora es profesor en la Universidad de California en Los Ángeles - ha hecho sólo un puñado de pequeñas adiciones y renovaciones, sin producir hasta ahora un edificio independiente.

Por tanto, la conclusión de HL23, una torre de condominios de 14 pisos en la Avenida 10 y calle 23 en el oeste de Chelsea, es un hito en la carrera de uno de los talentos con más bajo rendimiento del país. El edificio encerrado en un envoltorio exterior de vidrio y acero, es tan elegante y musculoso como un coche deportivo italiano. Y coloca a el Sr. Denari, a sus 53 años, como un arquitecto con algo que decir sobre el camino que la cultura Americana ha seguido, desde la posguerra hasta nuestros días.

Las condiciones para el proyecto no eran ideales. El edificio se erige en un terreno relativamente pequeño (12.000 pies cuadrados), donde casi dos tercios se esconden debajo del adyacente paseo peatonal “High Line”, y haciendo imposible construir en dicha parte de la parcela. El resto del área está enmarcada por una torre residencial a un lado y por el otro la voluminosa estructura que soporta el High Line.

Para concentrar al máximo el área de construcción en una parcela con tantas limitaciones, el Sr. Denari ha diseñado un edificio que se hincha a medida que sube. Visto desde la calle 23, el edificio de fachada de cristal al sur tiene un aspecto aerodinámico. Visto desde el “High Line”, se aprecia una superficie de acero plegada que mira hacia el este - cuyos paneles fueron fabricados en Argentina en las prensas utilizadas para hacer las partes y piezas de camiones Mercedes Benz – lo cual evoca la imagen de las entradas de aire de los capo en los autos deportivos.

La extraña forma del edificio crea una secuencia maravillosa y variada de espacios interiores. Los apartamentos más bajos dan a los jardines del High Line a través de ventanas que van de piso a techo y que se asemejan a enormes parabrisas. Desde una sala de estar orientada hacia el sur del cuarto piso, se mira hacia abajo la longitud de las calzadas de hormigón de High Line y sus jardines, que se desvían a la izquierda a varias cuadras de distancia, antes de desaparecer detrás de los edificios. (El efecto es especialmente fascinante en la noche, cuando el High Line está cerrado al público evocando un camino abandonado cubierto de flores silvestres, mientras en el día es acosado por la gente, convirtiendolo en una experiencia más voyeurista).

Un poco más arriba el edificio cambia de humor ampliándose para dar cabida a grandes losas de piso, paredes inclinadas de cristal en un salón en el sexto piso y permitir a los residentes vistas sobre los jardines del High Line. Sobre la fachada este del edificio una costura crea una alargada ventana vertical con vista al  norte hacia el parque elevado, el cual a partir de esta altura parece a una autopista.

La estética de la máquina está en todas partes, cruces de acero, apoyos transversales en las ventanas y muchas de las paredes de cristal están mecanizadas, pudiendo deslizarlas automáticamente al toque de un botón.

Las alusiones a la cultura del movimiento sugieren una versión del sueño americano proveniente de la era de Eisenhower e incluso en los aspectos voyeurista del edificio se puede leer una forma de nostalgia: una versión de los amantes de la adolescencia con el vehículo estacionado en el acantilado con vidrios empañados y vistas a las luces brillantes de Manhattan. (remembado las hollywodenses imágenes de Los Angeles, caractereiticas de California, estado natal de Neil Denari).

Pero al igual que otros arquitectos de su generación, especialmente los que formaron muchas de sus ideas de trabajo en el extenso laberinto de los suburbios de Los Angeles, el Sr. Denari está menos interesado en perpetuar el mito de la carretera que en la siembra para las nuevas ideas. Su obra tiene más que ver con la exploración de las fantasías adolescentes que con la celebración de la libertad personal. Se sugiere un anhelo de un mundo - libre, abierto, de movilidad social ascendente - que comenzó a romperse hace más de 30 años.

En el barrio de Chelsea el Sr. Denari ha creado un edificio que, intencionadamente o no, es más acerca del deseo de recuperar esa visión de América relativa a las hermosas vistas de la ciudad. Inevitablemente, esto nos hace preguntarnos en que momento ese sueño americano salió mal.

Tradución por: Yolisa Salas / Luis Fornez

HL23
El nuevo edificio residencial de 14 pisos en Chelsea, con vistas a la ampliación de la próxima inauguración del Parque Highline al oeste de la calle 23.
Foto:Michael Falco

El nuevo edificio residencial de 14 pisos en Chelsea, con vistas a la ampliación de la próxima inauguración del Parque Highline al oeste de la calle 23.

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