
Pronunciamiento ante la Inseguridad en Caracas

"Vivimos bajo la ley del Hampa"

La junta Directiva Nacional del Colegio de Arquitectos de Venezuela,
Ante el ALERTA presentado por nuestro colega el Arquitecto Roberto Bello y la carta que nos hiciera llegar el Arquitecto Enrique Larrañaga con el Titulo: El muchacho de La Texaco. Manifiesta ante el País su más categórico rechazo a la situación de total indefensión e inseguridad que estamos viviendo los ciudadanos, no solo en Caracas, sino en todo el territorio Nacional.
El constante, encendido e irresponsable verbo del Presidente de la Republica, es sin duda alguna un factor disonante y enaltecedor de la violencia e impunidad que estamos sufriendo los Venezolanos y habitantes de nuestro territorio de todos los estratos y condiciones sociales.
El hampa se ha apoderado de nuestro quehacer cotidiano y de las instituciones que deberían velar por nuestro bienestar y seguridad. El constante señalamiento de clases y la criminalización de la disidencia al régimen, han hecho que la delincuencia se sienta autorizada para agredir a ciudadanos e instituciones que no se plieguen al mandato socialista del Siglo XXI, bajo su anacrónico y sanguinario grito.
La Junta Directiva Nacional del CAV, hace un llamado a aquellos hombres y mujeres de buena Fe y actuar ciudadano, que aun permanecen en nuestras instituciones, a hacer un esfuerzo por imponer su proceder ante tanta indiferencia oficial a este grave problema.
En Caracas a los 13 días del mes de Enero de 2009
Testimonio de Roberto Bello
Esta noche viniendo en la moto a casa, saliendo de la Estación de Servicio TEXACO Las Mercedes a las 10.15. PM. Tres asaltantes motorizados me seguían y me trancaron el paso violentamente justo a la salida del Túnel de la Trinidad. Iban en motos grandes de color negro y portando en la mano armamento del que usa la policía, quizás pistolas 9mm. Vestían chaquetas oscuras, cascos oscuros y pasamontañas en la cara. A gritos me exigían les entregara de inmediato la moto, que no intentara nada porque hasta allí llegaría, pero en la confusión, perdida de control por la brusca frenada para no estrellarme contra el muro de piedra a la salida del túnel y por el gran malestar que sentí, la moto se me vino al piso y yo con ella. Me golpee contra el asfalto y con el escape me queme la pierna derecha. Los carros afortunadamente lograron frenar justo a tiempo detrás de mí, se agolpaban y esto hizo que los delincuentes me dejaran de apuntar con las armas y así lograron huir rabiosamente, en eso bajaban de sus carros algunas personas al verme tendido en el piso y me dieron apoyo. Gracias a Dios la estoy contando y siento que la vida me dio de regalo otra nueva oportunidad. Tengo mucha tristeza y no salgo del aturdimiento por esto, por mi país y por la sangre derramada sin tregua por la delincuencia. Esto pensé que le pasaba a otros, a la gente que lamentablemente vive en zonas marginales y de alto riesgo, pero casi por nada me iba pasar esta noche a mí.
Ojala no me hubiera pasado ni que le pase a nadie, pero sentí que la vida en mi país cuelga de un fino hilo, es un papel viejo que lo arrastra el viento y que debemos elevarnos y abrir los ojos y vivir mas bien cada minuto dando gracias a Dios por la gracia de su protección, por la salud, por el pan en la mesa y por tener un techo donde resguardarnos, por la paz, y la felicidad de los seres amados, eso sentí que es lo esencial, lo demás es ego y banalidad. Si me di cuenta que al salir de la estación de servicio TEXACO, frente a la entrada a la tienda estaban varios tipos que celular en mano no me quitaban la vista de la moto y se hablaban entre ellos y uno intento acercarse a mi a decirme algo pero me hice el desentendido. Atención con la banda de delincuentes bien apoyados...que se la pasan merodeando por Las Mercedes y sus alrededores por las noches.
Mi pregunta es ¿Cómo se resuelve esta situación que esta pasando?
Roberto
El muchacho de la Texaco
A los 19 años se es feliz. Feliz de graduarse de bachiller, de una vida que esta por comenzar ahora si en serio. Las expectativas de la carrera a elegir, la lucha por cumplir nuevas metas al lado de tu mejor amigo, con el cual has crecido y al cual le has confiado una trampa en un examen, la niña que conserva todavía cual es el sabor del primer beso y la pena que todavía no se ha olvidado del papelote en un baile de diciembre donde apenas estabas agarrando el paso de salsa y te metieron de facto la gaita, todo esto y mas queda sepultado bajo la lapida de la indolencia de un gobierno que tiene la edad de su próxima victima: 10 años, puede tener el próximo chamo que caiga en manos de la impunidad, de la mínima exigencia que se le pueda pedir a gobernante demócrata, republicano, socialista del pasado siglo o del afamado socialismo del siglo XXI.
No existe llanto que lave tanta sangre que ha corrido por las calles, urbanizaciones y barrios de Venezuela. País bendito en sus riquezas, saqueado por tanto corrupto adeco y ahora de los mal llamados socialistas, cien por ciento seguro chavista. Porque eso si existe: un sistema chavista, donde la única vida que vale es la del monstruo supremo, ese YO gigante y en mayúsculas, que se presenta bajo la amenaza cobarde bien televisada y encadenada hasta los tuétanos de una ciudad venida a menos, a menos un gran cementerio de este país que vive un luto permanente.
Mas de 100 mil muertes violentas se expresan cual bolívares fuertes en el estallido de dolor de sus seres cercanos, porque familia no es solo una madre con sus dos chamos, es los panas del colegio, el que arrastras desde la guardería o aquel con el que te compras un primer taxi para compartirlo y pagarte los estudios universitarios, son los amigos de los amigos de la madre, es todo lo que cabe en un corazón cada vez mas convertido en el pulpo orgánico y espiritual de los afectos, que atrapa y se deja atrapar por el enamoramiento que da el creer en la vida y ese futuro incierto pero repleto de sorpresas y de buenos augurios.
No así en Caracas. NO no es solo para la enmienda, NO es por la muerte de los que queremos y de los que NO conocemos pero que hay que respetar su derecho UNICO de estar vivos, NO a la indolencia y el cinismo de un Presidente que canta volvió volvió volvió en cadena obligada y nacional por los supuestos hijos reinsertados en sus familias ¿Y cuando van a volver todos los muertos por violencia a sus casas Hugo Rafael? Así le llamaría su madre a los 18 años cuando decidió enrolarte en la milicia y comenzaba a vivir fuera de esa ala protectora. Por un instante imagina su dolor si hubieran matado a sangre fría a Adán, tu hermano, una banda de antisociales protegidos por ese gobierno de turno, que de un disparo que no provenía de tu FAL acabaran con la ilusión de toda tu familia y amigos.
Esta décima memoria y cuenta no justifica la sangre de este pueblo, no se soporta tantos muertos diarios. El cinismo en el peor de los regimenes da como resultado cemento sobre sus hombros, cemento de carne viva de familias que lloran la manía de creerte el Jefe el gran capo, que no es capaz de cuidar el futuro y presente de una nación, de ese inmenso dolor saldrá la fortaleza de enfrentarlos con todo su poder, aunque sigan nutriendo su soberbia de la sangre de los venezolanos.
Nunca antes sentí tanta lastima por los padres Chávez Frías, y vergüenza de quienes llevan tu apellido que no es otro que Sangre; hace unos días enterramos a un chamo de 19 años, creyente de la Guadalupe a quien tan solo se lo llevaron de la bomba Texaco a la cota 905 para quitarle la vida, tu eres el sepulturero de los amigos y de las familias venezolanas. Que sobre ese Congreso, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, etc. reposen las almas de los cien mil muertos y en sus sueños se cuelen los mil millones de rezos.
El muchacho de la bomba Texaco es mi sobrino, el hijo de la vecina, el nieto del taxista, una sonrisa viva que se tropezó en el metro, nadie que tu, Hugo, conozcas, anda y atrévete sin guardaespaldas a enviar a tu hijo a comer arepas en las Mercedes, antes que pase por la Texaco.
Andreina Mujica
C.I.9966138
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