
Un lugar, un reencuentro

"...no existe un conflicto entre el libro escrito y sus versiones digitales, son lugares distintos a ser ocupados"

En el siglo XXI el mundo virtual abre un campo difícil de asimilar para quienes no siempre coexistieron con la computación. Pero, también plantea la otra cara de la moneda, donde nuevas generaciones no aprecian en su totalidad la importancia de habitar un lugar. Para quienes nacimos en las últimas décadas del siglo XX era muy normal recibir información por todos lados, directa, sensorial y, a veces, excesiva. En un país como Venezuela, donde el aislamiento avanza por muchos motivos, se reducen los espacios de encuentro; pero la existencia de un espacio no supone automáticamente un lugar (1). Una biblioteca es un espacio propicio para generar ese lugar que aliente la investigación y el intercambio pues Los espacios reciben su esencia de los lugares y no de el espacio (2).
Con los libros sucede algo parecido, más aún en la narrativa vinculada al lugar; donde el espacio generado dentro del mismo texto es para ser descubierto y habitado. Las palabras y las imágenes de un libro nos ofrecen la posibilidad de pensar hacia ese lugar (3), nos acercan al contenido en cada texto. El valor de un buen libro no depende sólo de su contenido, sino principalmente del vínculo generado entre el lector, la interpretación de éste, su mundo y el reflejado en el libro. Se convierte en una ventana para ser explorada, desde los ojos del lector, a través de las palabras, imágenes o símbolos utilizados por el autor.
Desde mi punto de vista no existe un conflicto entre el libro escrito y sus versiones digitales, son lugares distintos a ser ocupados. La difusión por medios electrónicos es la tendencia actual, absolutamente necesaria y a través de la cual se difunde esta nota, pero la biblioteca nos brinda un espacio para la permanencia, morar un lugar. Una biblioteca es un lugar que coexiste con múltiples lugares, dentro de cada uno de los libros, y, ahora también, dentro del soporte digital. El cyber-space es otro ámbito que, sin duda aprovechamos; pero habría que entenderlo como otro espacio a ser explorado, nunca como un sustituto del recinto de una biblioteca.
Hasta la Edad Media, la Arquitectura hizo las veces de un libro escrito en piedra, que fue desplazada hace mucho tiempo, como el único lenguaje testimonial, por el libro impreso (4); lo que de ninguna manera supuso el fin de la Arquitectura. La reserva del conocimiento fue por largos siglos vertida sólo en el papel, ahora también está en bytes. Del mismo modo que la arquitectura no desapareció, tampoco lo hará el libro impreso. Bajar una información cada día del internet es algo absolutamente cotidiano, sin más limitaciones que la gratuidad de la información, las restricciones de cada sitio Web y el acceso a Internet. La versatilidad del soporte digital tiene actualmente gran importancia, pues hasta la ecología atenta contra el libro impreso. Los medios electrónicos constituyen herramientas que, sin duda, utilizamos; pero en un país como el nuestro, la creación de espacios para el debate, la investigación y el conocimiento, es de vital importancia.
El hecho de que, gracias a la tecnología, sea posible admirar casi en realidad virtual las grandes expresiones de la arquitectura por distintos medios electrónicos, no desplazará el visitarlas, recorrerlas, vivirlas y sentirlas. Un espacio, ciudad, edificio; cada lugar debe ser apreciado por los todos los sentidos para poder ser disfrutado en su totalidad. El deleite sensorial cabal y completo, aún no es posible de forma virtual; así los libros permanecen vigentes como la Arquitectura, aunque ya no sea libro de piedra (5). Cada uno seguirá relatando su propia historia.
En nuestro país la presencia de espacios para el aprendizaje, la investigación y la expansión del conocimiento, es limitada, Encontrar un espacio para la discusión de distintos puntos de vista es bastante difícil, más aún en las actuales circunstancias. El Colegio de Arquitectos de Venezuela comprende esta necesidad y desde el 12 de Marzo está re-inaugurada la Biblioteca, que crece poco a poco. La casualidad de esta fecha, día en que se conmemora el tricolor nacional sería una buena excusa tomar bandera de rescatar espacios para el intercambio del conocimiento, lugares para ser habitados con mucho más que papel y bytes de información.
Arq. Tomás Pérez Calderón
Notas
Martín Heidegger (1951) Edificar-Morar-Pensar. Boletín del Centro de investigaciones Históricas y estéticas, 1, Caracas UCV, Enero 1964. PP. 64-80
Ibídem. PP. 73. Las definiciones de Heidegger son expuestas con claridad en el ejemplo arquitectónico del objeto puente y puente lugar.
Ibídem. Pp. 75 se relaciona con evocar el nombre de un lugar que también puede suceder al leer un escrito.
Víctor Hugo (1831) Esto matará a aquello. Capítulo de Nuestra Señora de París donde refleja el desplazamiento de la arquitectura por el libro impreso como forma de expresión libre y potencialmente no controlada por la Iglesia Medieval.
Ibídem. Gutenberg vs. siete milenios de libros graníticos
FELICITACIONES POR VUESTRA CONSTANCIA AL ENRIQUECER NUESTRA BIBIOTECA REAL.
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