4 JOYAS ARTÍSTICAS NO TAN CONOCIDAS

Ya saben, si me han leído aunque sea un poco, que me gusta hacer breves listas. Hoy toca una sobre maravilals del arte que no tienen fama, pese a merecerlo. Y serán solo 4, así que: ¡permanezcan atentos a sus pantallas!

4 JOYAS ARTÍSTICAS NO TAN CONOCIDAS

Posiblemente muchos habrán escuchado de célebres obras arquitectónicas como la Ópera de Sídney en Australia, el Taj Mahal en India, o una de las estructuras más antiguas como lo es el Coliseo Romano en Italia. Y si alguien dice que no ha escuchado nunca hablar de ninguna de ellas… ¡sinceramente no lo creo!

Sin embargo, existen cantidades innumerables de edificaciones que reciben poca admiración. El hecho de que no la reciban no es por un factor en su arquitectura, todo lo contrario, pues son igual de magníficas. Entre ellas se encuentran las 4 que he querido traer hoy a mi blog “Cursos de Arte Virtual”:

Palacio del Parlamento de Bucarest, Rumanía
Palacio del Parlamento de Bucarest, Rumanía

El Palacio del Parlamento de Bucarest, Rumanía

Este edificio es uno de los más costosos y pesados del mundo con 3 mil millones de euros y 4.1 toneladas respectivamente. Fue construido durante el mandato del dictador Nicolae Ceausescu de la mano de la arquitecta Anca Petrescu, la cual se inspiró en los Palacios de Buckingham y Versalles; además este edificio disfruta de elementos del movimiento neoclásico. No sólo se necesitó una inmensa cantidad de dinero, sino que también le costó al pueblo rumano muchísimas hectáreas de terreno, en las que la demolición de centenares de casas y sinagogas fue indispensable. Actualmente se considera un símbolo histórico de la Democracia.

El interior del Palacio goza de materiales como el nogal, roble, cerezo. También está mayormente construido de mármol, del que se utilizaron un millón de metros cúbicos; a su vez, presenta una colección de lámparas de cristal y puertas de cinco toneladas.

OFFTOPIC: un poco de pausa en el camino para hablar de Rumanía.

Aunque lo que voy a decir no guarde relación con el arte, me apetece hablar un poco de este país, Rumanía. Son muchos los ciudadanos rumanos que se han trasladado a España, por diversos motivos. Y su cultura de una forma u otra empieza a influir en la nuestra, así que esa relación me hace pensar en los puntos en común y en diferencias entre ambas naciones.

RUMANÍA: idioma con la misma raíz, religión cristiana ortodoxa con nexos en común con la católica

Si has conocido algún rumano y te ha sorprendido ver con cuanta facilidad aprenden español, tiene truco: su idioma aunque nos suene bastante extraño, tiene también su origen en el latín. De esta forma se explica que pronto puedan hablar con relativa fluidez (aunque con bastante acento casi siempre) el español.

La otra nota curiosa es su religión: pese a ser ortodoxa, celebran la Navidad en las mismas fechas que los españoles. Si bien otros países ortodoxos cambian esas fechas (por ejemplo Rusia la celebra el 6 de enero), en Rumanía tienen en común con España y los países de nuestro entorno cultural ese dato.

Así que si estás pensando en probar recetas Navidad puede ser una buena excusa: la ciorba de perisoare o el clásico sarmale son platos que todo amante del “turismo gastronómico” debe probar:

El turismo gastronómico es un negocio emergente.

Cada día son más los visitantes que llegan a nuestro país seducidos por lo que se cuece en los fogones españoles. Y no solo se trata de sentarse a la mesa y comer. Quieren descubrir desde dentro nuestra gastronomía, con experiencias culinarias desde que el producto nace hasta que llega a la mesa. Por eso están surgiendo agencias que ofertan nuevos servicios para satisfacer la demanda de este tipo de consumidor: rutas por las dehesas extremeñas donde se crían los cerdos ibéricos; visitas a las almazaras donde se elabora el aceite de oliva virgen, a las bodegas de vino, a las fábricas de jamón, a los mercados de abastos y lonjas… Ya se diseñan rutas de tapas por el casco viejo de muchas ciudades españolas; se visitan lugares específicos, por ejemplo, los cultivos de azafrán, las subastas de pescados, las almadrabas para conocer la pesca del atún con esta técnica….

Desde luego en España no nos falta cultura gastronómica. Algo que tiene mucho peso a la hora de elegir un destino turístico, como reconoce la Organización Mundial de Turismo (OMT). De hecho, más de un tercio del gasto de un turista se dedica a alimentación.

Pero hay mucho más detrás. Según datos del Ministerio de Energía, Turismo y Agencia Digital, en 2015, 8,4 millones de turistas internacionales vinieron a España para realizar actividades gastronómicas, es decir que la gastronomía fue su principal prioridad para visitarnos. Eso supone el 12,3% de los turistas recibidos en el año. Gastaron en total 9.663 millones de euros (1.147 de media por cabeza). Y visitaron sobre todo los destinos de interior.

«La gastronomía es un elemento dinamizador de la economía española con un fuerte impacto en el sector de la hostelería. Es un atributo diferenciador de la Marca España con un gran prestigio y reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional», afirman desde el Ministerio.

«Pretendemos que los turistas gastronómicos tengan experiencias más ricas y un consumo mayor al turista en general»

Con esas cifras y demanda cabe pensar en toda la industria, pymes, micropymes y pequeñas empresas… tiendas gourmet, restaurantes, bares… que viven del turismo gastronómico, como saben bien en Saborea España, una plataforma nacional que integra a hosteleros, cocineros, reposteros… con vocación de promocionar y potenciar internacionalmente el turismo y la gastronomía. «Trabajamos en los ayuntamientos, con los hoteles, con los productores, con los dueños de bodegas, de las almazaras, de queserías artesanales e industriales… para ver de qué manera se puede hacer más atractiva la visita a estos lugares y cómo trabajar los souvenir gastonómicos para hacerlos más atractivos… Pretendemos que los turistas gastronómicos tengan experiencias más ricas y un consumo mayor al turista en general», cuenta Emilio Gallego, secretario general de Saborea España.

Crece el turismo nacional

«Pretendemos que los turistas gastronómicos tengan experiencias más ricas y un consumo mayor al turista en general»

Con esas cifras y demanda cabe pensar en toda la industria, pymes, micropymes y pequeñas empresas… tiendas gourmet, restaurantes, bares… que viven del turismo gastronómico, como saben bien en Saborea España, una plataforma nacional que integra a hosteleros, cocineros, reposteros… con vocación de promocionar y potenciar internacionalmente el turismo y la gastronomía. «Trabajamos en los ayuntamientos, con los hoteles, con los productores, con los dueños de bodegas, de las almazaras, de queserías artesanales e industriales… para ver de qué manera se puede hacer más atractiva la visita a estos lugares y cómo trabajar los souvenir gastonómicos para hacerlos más atractivos… Pretendemos que los turistas gastronómicos tengan experiencias más ricas y un consumo mayor al turista en general», cuenta Emilio Gallego, secretario general de Saborea España. Crece el turismo nacional Es un sector en crecimiento y con muchas posibilidades. No existen datos concretos, «pero sabemos que el turismo nacional ha crecido en 2016. Y con él el turismo gastronómico ya que el consumidor español da mucha importancia a la gastronomía cuando elige destinos y espacios para disfrutar de sus vacaciones o de unos días de descanso», asegura Gallego. Y la proyección de futuro parece muy halagüeña, en opinión de Gallego. «Tenemos que dar complementos para que sea más difícil competir con nosotros. Y la gastonomía tiene un papel diferenciador como nadie», dice. Mientras, el turista internacional busca lo típico, lo tradicional.

«Hay 250.000 lugares de comida en España. Y la gran mayoría son restaurantes tradicionales, bares de tapas… Eso es lo que quieren los turistas extranjeros», dice Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía, que acaba de publicar el libro «La Cocina de la Libertad». Ansón recuerda que la gastronomía, junto con el transporte y las infraestructuras, son los ítem más valorados por los extranjeros cuando visitan España, según la encuesta de Hábitos Turísticos (Habitur de Turespaña).

«Somos un ejemplo y un modelo que todos quieren copiar —asegura—. Hace veinte años los turistas venían por el sol y la playa, ahora también por la gastronomía». «Ha aumentado de forma exponencial la demanda de tour de tapas para turistas extranjeros. Ya es muy común ver grupos de extranjeros a las ocho de la tarde en los bares de tapas del centro de las ciudades más turísticas: Madrid, Barcelona, Sevilla… El concepto de tapa se ha puesto de moda en todo el mundo: sentarte y comer varios platos pequeños. O comer pinchos de bar en bar», cuenta Cristina Alonso, presidenta de la Asociación Española de Enoturismo y Turismo Gastronómico.

Pero los más pequeños necesitan más visibilidad, como explica Alonso. «Estos turistas —dice— están muy concienciados con tiendas de km 0, es decir con el producto local, que vayas tú a descubir el producto a su origen. Hay que promover y promocionar más el producto local, la cocina tradicional, el restaurante pequeño. Eso es lo que quieren los turistas extranjeros, les gusta descubrir la comida española, las tapas de verdad, interactuar con los españoles, quieren disfrutar de las sobremesas, de nuestro estilo de vida, de reunirse al lado de la mesa como hacemos nosotros». «El problema es la comercialización», cuenta Mireia Alum, directora de Culinary Spain, una pequeña agencia de Madrid que diseña rutas gastronómicas para extranjeros. «Hay demanda, pero es difícil satisfacerla porque no nos encuentran a los más pequeños. Los turistas de otros países buscan experiencias. Quieren ir donde van los españoles, incluso entrar en casas privadas y comer como comemos nosotros día a día. Ver la vendimia, las subastas de pescado, cómo se marisca, como se hace el vino desde que se planta en la vid…». Más visitas a bodegas Otro indicador para conocer el peso cada vez mayor que la gastronomía está teniendo en el turismo son los informes que realiza Rutas del Vino de España, donde están representadas un buen grupo de bodegas del país. En 2015 el número total de visitantes a esas bodegas y museos del vino ascendió a 2,2 millones, un 5,59% más que el año anterior (2,1 millones de visitantes).

En ocho años casi se ha duplicado este tipo de turistas, lo que confirma que el enoturismo se encuentra en plena expansión. «Hay un claro ascenso de visitantes a bodegas. El turismo gastronómico está creciendo y también los productos y actividades relacionados con este sector. Es un complemento a otras ofertas como el sol, la playa, la montaña… Desde luego, la gastronomía tiene una capacidad de agregar valor absolutamente bárbara», explica Eduardo Serrano, consultor de ESM Asociados. Esta empresa participa en el desarrollo del Plan de Impulso al Turismo Gastronómico de la Región de Murcia, en un equipo multidisciplinar que ya ha hecho los de Euskadi, Galicia, Extremadura. «Andalucía, Cataluña, Galicia… ya tienen sus planes estratégicos de desarrollo de turismo gastronómico. Se trata de hacer un inventario con todos los productos, actividades y lugares que tiene una región interesantes para el turismo gastronómico, y ponerlos en valor.

En todas partes tenemos productos identitarios de un lugar y diferentes a los de otra región», cuenta Serrano.” target=”_blank”>Es un sector en crecimiento y con muchas posibilidades. No existen datos concretos, «pero sabemos que el turismo nacional ha crecido en 2016. Y con él el turismo gastronómico ya que el consumidor español da mucha importancia a la gastronomía cuando elige destinos y espacios para disfrutar de sus vacaciones o de unos días de descanso», asegura Gallego.

Y la proyección de futuro parece muy halagüeña, en opinión de Gallego. «Tenemos que dar complementos para que sea más difícil competir con nosotros. Y la gastonomía tiene un papel diferenciador como nadie», dice.

Mientras, el turista internacional busca lo típico, lo tradicional. «Hay 250.000 lugares de comida en España. Y la gran mayoría son restaurantes tradicionales, bares de tapas… Eso es lo que quieren los turistas extranjeros», dice Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía, que acaba de publicar el libro «La Cocina de la Libertad». Ansón recuerda que la gastronomía, junto con el transporte y las infraestructuras, son los ítem más valorados por los extranjeros cuando visitan España, según la encuesta de Hábitos Turísticos (Habitur de Turespaña). «Somos un ejemplo y un modelo que todos quieren copiar —asegura—. Hace veinte años los turistas venían por el sol y la playa, ahora también por la gastronomía».

«Ha aumentado de forma exponencial la demanda de tour de tapas para turistas extranjeros. Ya es muy común ver grupos de extranjeros a las ocho de la tarde en los bares de tapas del centro de las ciudades más turísticas: Madrid, Barcelona, Sevilla… El concepto de tapa se ha puesto de moda en todo el mundo: sentarte y comer varios platos pequeños. O comer pinchos de bar en bar», cuenta Cristina Alonso, presidenta de la Asociación Española de Enoturismo y Turismo Gastronómico.

Pero los más pequeños necesitan más visibilidad, como explica Alonso. «Estos turistas —dice— están muy concienciados con tiendas de km 0, es decir con el producto local, que vayas tú a descubir el producto a su origen. Hay que promover y promocionar más el producto local, la cocina tradicional, el restaurante pequeño. Eso es lo que quieren los turistas extranjeros, les gusta descubrir la comida española, las tapas de verdad, interactuar con los españoles, quieren disfrutar de las sobremesas, de nuestro estilo de vida, de reunirse al lado de la mesa como hacemos nosotros».

«El problema es la comercialización», cuenta Mireia Alum, directora de Culinary Spain, una pequeña agencia de Madrid que diseña rutas gastronómicas para extranjeros. «Hay demanda, pero es difícil satisfacerla porque no nos encuentran a los más pequeños. Los turistas de otros países buscan experiencias. Quieren ir donde van los españoles, incluso entrar en casas privadas y comer como comemos nosotros día a día. Ver la vendimia, las subastas de pescado, cómo se marisca, como se hace el vino desde que se planta en la vid…».
Más visitas a bodegas

Otro indicador para conocer el peso cada vez mayor que la gastronomía está teniendo en el turismo son los informes que realiza Rutas del Vino de España, donde están representadas un buen grupo de bodegas del país. En 2015 el número total de visitantes a esas bodegas y museos del vino ascendió a 2,2 millones, un 5,59% más que el año anterior (2,1 millones de visitantes). En ocho años casi se ha duplicado este tipo de turistas, lo que confirma que el enoturismo se encuentra en plena expansión.

«Hay un claro ascenso de visitantes a bodegas. El turismo gastronómico está creciendo y también los productos y actividades relacionados con este sector. Es un complemento a otras ofertas como el sol, la playa, la montaña… Desde luego, la gastronomía tiene una capacidad de agregar valor absolutamente bárbara», explica Eduardo Serrano, consultor de ESM Asociados.

Esta empresa participa en el desarrollo del Plan de Impulso al Turismo Gastronómico de la Región de Murcia, en un equipo multidisciplinar que ya ha hecho los de Euskadi, Galicia, Extremadura. «Andalucía, Cataluña, Galicia… ya tienen sus planes estratégicos de desarrollo de turismo gastronómico. Se trata de hacer un inventario con todos los productos, actividades y lugares que tiene una región interesantes para el turismo gastronómico, y ponerlos en valor.En todas partes tenemos productos identitarios de un lugar y diferentes a los de otra región», cuenta Serrano.

Mezquita de Sheikh Lotf Allah, Irán

Construida entre los años 1603 y 1619 d.C. por Mohammadreza Isfahan, esta mezquita es tan valiosa para la arquitectura y el arte como para la religión islámica, puesto que su belleza comparte el concepto de la adoración divina y los límites finitos e infinitos del islam.

A pesar de que la construcción es relativamente simple, es la decoración la que se lleva parte del mérito, con materia prima de la mejor calidad y mosaicos únicos, tal como el pavo real ubicado en el interior del domo. Dichos diseños cambian de color según la intensidad del sol.

Jardín de Infancia en Dong Nai, Vietnam

Construido por Vo Trong Nghia, Vietnam ha dado un paso a favor de la conservación del ambiente con la construcción de este jardín de infancia. El techo de la construcción fue dejado con parcelas de tierra para la preservación de la agricultura. Asimismo, la escuela fue construida a partir de materiales reciclables y tiene paneles solares que actúan como calentadores de agua. Además, esta última tiene un sistema de reutilizamiento.

Torre Velasca, Milán

La Torre Velasca, utilizada tanto para fines comerciales como residenciales, refleja al movimiento modernista en todo su esplendor con una fachada perpendicular y ventanales remarcados de acero, además de poseer elementos característicos de las catedrales góticas. Este rascacielos fue construido durante los años 1950 y 1951 por la compañía italiana, Studio BBPR; y cuenta con 8,5 metros de altura. Utilizaron materiales como cemento reforzado, el cual fue revolucionario en el siglo XX.

El hecho de que estas estructuras no sean tan conocidas se debe simplemente a que el turismo en estos lugares no es tan amplio comparándolo con, por ejemplo, la cantidad de personas que visitan la Torre de Pisa.

Cabe destacar que estas construcciones son vestigios de nuestros antepasados, cada una es una huella en la historia del mundo; y, por consiguiente, impactantes en todos sus sentidos.

Give a Comment